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CULTURA

CRÍTICA DE ROCK: El oro del "riff"
La Vanguardia - - 09:41 horas - 17/12/2000
KARLES TORRA
ÀLEX GARCIA
AC/DC continúa sin tener rival en el campo rockero

AC/DC Intérpretes: Angus Young, guitarra; Malcolm Young, guitarra; Brian Johnson, voz; Cliff Williams, bajo; Phil Rudd, batería
Lugar y fecha: Palau Sant Jordi (14/XII/2000)


Si el gol es la salsa del fútbol, el "riff" guitarrero bien podría ser su equivalente en el rock. Y con permiso de Keith Richards, no hay otros "riffs" más arquetípicos ni infalibles que los producidos de un cuarto de siglo a esta parte por los hermanos Young. Ellos mejor que nadie ejemplifican el viejo aserto de que el rock es en esencia una corriente ligada a un ritmo, una vibración librada a un vértigo.

A diferencia de tantos grupos que suelen arremolinarse en torno a la conducción de un vocalista, en AC/DC son las guitarras de Malcolm y Angus quienes tiran del carro y se sitúan en primer plano. Desde la desaparición del seminal y genial Bon Scott, así están las cosas en esta banda que se aparta de veleidades más o menos heavies para escorar cada vez más su discurso hacia un flamígero hard blues. Tanto en las canciones de su reciente "Stiff upper lip" como en las nuevas costuras que lucen algunos de sus clásicos, se pone de manifiesto dicho sesgo, tal orientación.

A grandes rasgos, el "show" de AC/DC no trasluce fisuras ni cesa de crecer, preparándose sin fugas para desatar la máxima liberación de energía en un "rush" final de impresión. Ahí es nada juntar de una misma tacada un "Back in black" sencillamente impecable (con el mejor Brian Johnson de la noche), un furioso "Highway to hell" transmutado en orgía de fuego, la formidable "Whola lotte Rosie" (representada por una gigantesca muñecona rubia en paños menores) y la brutal explosión de "Let there be rock" con el ya emblemático número de Angus tendido en el suelo pegando guitarrazos sobre una superficie giratoria. Un remate a todas luces en la cima, que llega a oscurecer la generosa tanda de bises coronada por "For those about to rock".

En el curso de un espectáculo muy bien iluminado y que exhibe como mascota la estatua que da seña de identidad a su nuevo disco, Angus Young se erige una vez más en el máximo galvanizador del cotarro. La audiencia jalea ciegamente sus intervenciones en solitario, música tallada a guitarrazo limpio en la cantera del blues, y que adquiere su relieve superior con un despanzurrante "Bad boy boogie" para mojar pan. Entre andares de gato Silvestre y un celebrado "strip", Angus reverdece sus laureles como genuino prestidigitador de la guitarra.

Con un concierto realmente demoledor, AC/DC venció y convenció la noche del pasado jueves en el Palau Sant Jordi. No hay duda de que no tienen rival en el campo rockero, pues en su alquimia conocen mejor que nadie el valioso secreto del oro del "riff".




[Sábado, 16 de diciembre de 2000]



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